4/24/2008

BANG-BANG


A partir del primero de Junio en Florida será legal llegar al trabajo con una pistola en la guantera del auto. Según esta la ley basta un permiso de porte y que el arma esté bajo llave. Las cámaras de negocio y comercio amenazan con ir a corte para demandar su nulidad, preocupadas del peligro que estas representan para trabajadores y consumidores. En el país desarrollado con la mayor tasa per cápita de muertes por armas de fuego, casi 40 estados están revisando sus leyes relacionadas con las armas. Las propuestas van desde autorizar el porte en las universidades hasta la prohibición de compra si existen antecedentes de enfermedades mentales. El caso más sonado lo maneja la Corte Suprema que podría levantar la prohibición a los privados de llevar un revolver en Washington DC.

Toda la discusión gira en torno a la segunda enmienda a la constitución, la cual establece el derecho a una milicia regulada para garantizar la libertad del Estado y el derecho del pueblo a poseer y portar armas. Quienes están a favor de los controles argumentan que la enmienda se refiere a su uso por la colectividad. Quienes rechazan las regulaciones consideran que el derecho individual está claramente expresado. ¿Puede el gobierno federal o estatal limitar a los ciudadanos el acceso y uso de las armas? El debate puede llevar a un laberinto legal y filosófico, pero la realidad es una: mientras más armas existan en manos de la población, más posibilidades de muertes violentas, y en EEUU hay armas en casi la mitad de los hogares. La afición de los estadounidenses por estos instrumentos es un asunto cultural.

A un año de la matanza de 32 personas en Virginia Tech todavía hay quienes insisten en que más armas significa mayores posibilidades de defenderse y por ende mayor seguridad. ¿Será por ello que desde aquella mañana letal a la fecha las solicitudes de porte se dispararon 73% en Virginia?

No hay plomo que garantice la vida cuando es posible comprar un AK-47 en una feria de pueblo o una ronda de municiones en una tienda por departamento. Pero sobre todo, cuando hay un ser humano detrás del gatillo cargando con todas sus emociones. No puedo sentirme más seguro pensando que mi compañero de trabajo tiene una pistola en la guantera. Los años del lejano oeste quedaron atrás, aunque seamos gobernados por cowboys.


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4/07/2008

RINDIENDO CUENTAS


El dragón esta comprobando que el mundo no se compra con una sola cara de la moneda. El milagro económico chino ha sido una historia fabulosa que por instantes ha logrado eclipsar las sombras de un país que cambia a ritmo vertiginoso, pero a la vez, que pretende mantener una muralla alrededor de sus asuntos más sensibles y urgentes. En sus aspiraciones de convertirse en superpotencia, China está obligada a responder por sus acciones, no solo hacia la comunidad internacional, sino también hacia sus ciudadanos. Una dinámica que abriría un devenir más democrático.

Las reacciones mundiales ante la represión china en Tíbet están obligando al gobierno a manejar la crisis con mayor cuidado. Si bien hay la sensación en China de que la comunidad internacional, y especialmente los medios, están tergiversando los hechos para someter al país a una humillación durante los Juegos Olímpicos, también es cierto que la relevancia global que ha adquirido el tema es una presión para que Pekín actué dentro de la legalidad y el respeto a los Derechos Humanos. Esta presión puede exacerbar la retórica nacionalista en China, como escribe esta semana Nicholas D. Kristoff en el New York Times, pero si el Dragón es capaz de negociar lograría resolver la crisis, mejorar su imagen internacional y rectificar 50 años de políticas catastróficas en Tíbet.

El llamado a boicotear los juegos se está convirtiendo en la estrategia favorita para castigar a China por su autoritarismo. Esta puede ser la vía equivocada. Abonar el terreno para el diálogo y el entendimiento entre chinos y tibetanos resultaría más efectivo. Esta semana el Dalai Lama publicó una carta abierta al pueblo chino donde insiste en que no apoya un boicot, en que desea negociar y que no está buscando independencia sino autonomía y respeto a la cultura e identidad tibetana. Es su vía media para resolver un conflicto que solo empeorará si se radicaliza. Por eso el Dalai Lama busca una verdadera relación y señala en su carta que China es una gran potencia y eso debemos recibirlo con beneplácito. Pero también necesita ganarse el respeto mediante el establecimiento de una sociedad abierta y armoniosa en base a la transparencia, la libertad y la ley.

China no puede actuar como si nadie estuviese observando. En el mundo globalizado todos los gobiernos, de una u otra manera, deben rendir cuentas por sus errores.


4/01/2008

APAGALO


Parece mentira, pero apagando un bombillo se puede encender un habito. Y si son millones los que se apagan, casi que podría estar encendiéndose una nueva conciencia. Este sábado 29 a las ocho de la noche gente de todo el planeta apagara sus luces en la campana Earth Hour, una iniciativa del WWF que el año pasado activo a 2 millones de australianos para que durante una hora apagaran todos los bombillos innecesarios y desconectaran todos los equipos electrónicos que no estaban utilizando. El resultado fue una disminución del 10% del consumo, el equivalente a sacar de circulación a 46 mil vehículos durante esa hora.

El consumo eléctrico contribuye al calentamiento global. Las plantas que usan carbón o petróleo emiten gases de efecto invernadero y en la medida que demandemos mas energía, tendremos mas contaminación. La búsqueda de fuentes verdes de energía es cada vez mas dinámica, pero en la medida en que el uso del recurso sea mas razonable, el impacto sobre el ambiente puede ser menor. Además, apagar las luces que no estamos usando, o cambiar los bombillos, puede ahorrarnos dinero: las nuevas tecnologías de bombillos compactos fluorescentes ahorran hasta un 75% del consumo, y si bien son mas costosos, duran mas. Como en muchos casos, asumir hábitos mas ecológicos puede resultar un buen negocio.

Earth Hour no es la única iniciativa en este sentido. Ya se han apagado masivamente bombillos en otros momentos, a veces con resultados globales impactantes, En esta semana cuando hemos leído del desprendimiento de masas de hielo en la Antártica, un buen recordatorio de que el calentamiento no es una invención mediática, la campana de WWF (EarthHour.org) resulta una excelente oportunidad de activar el poder de los individuos por una causa que nos interesa a todos. A fin de cuentas, no solo los pingüinos son los dolientes de esos hielos que se derriten.

Y claro que una hora no cambiara al mundo, pero si puede cambiar nuestras costumbres y hábitos de consumo. No significa que de un día para otro hagamos un cambio radical, en realidad el asunto es mas progresivo. Por ejemplo, ahora además de ir alrededor de la casa apagando las luces en los cuartos vació, me he acostumbrado a apagar la computadora cuando no la uso. ¿Una tontería? Imagina que diez millones de personas hace lo mismo.

3/20/2008

LUSTRO SIN LUSTRE



La escena en Ocean Drive era bizarra. Blancas lápidas de plástico alineadas sobre la grama simbolizando un camposanto y en cada una el nombre, rango y la edad en que falleció la víctima en Irak. El promedio no superaba los 25 años. Al leer sus nombres uno podía imaginar bombas a la orilla del camino, ráfagas de metralla, sudor en las botas y sangre coagulada sobre el uniforme. Al frente, los edificios Art Deco con sus restaurantes llenos. Al fondo, el mar de un azul fascinante. Alrededor de las lápidas, miles de jóvenes caminando en traje de baño. Comenzaba el spring break y todos en South Beach se entregaban al rito de playa, licor, música y diversión. Cualquiera ellos podría haber estado a esa hora mordiendo el polvo en Irak. Pero no les tocaba. Nadie los reclutó. A ninguno parecía interesarle el letrero que rezaba “Tráiganlos de vuelta casa”

Se cumplen 5 años de guerra en Irak. Han muerto casi 4 mil soldados estadounidenses, más de 80 mil civiles iraquíes, se han gastado 650 millardos de dólares y el horror no termina. Irak es el fracaso mas grande de la guerra contra el terrorismo, esa absurda idea de que solo con violencia se puede vencer el odio. Lo que comenzó el 19 de marzo de 2003 con un espectacular bombardeo al bunker de Saddam Hussein es hoy en día un callejón sin salida: el final de una brutal dictadura se ha transformado en una sangrienta guerra interna que conduce a mayores incertidumbres. Hasta ahora solo ha ganado la industria armamentista, esa perversa maquinaria que convierte cada explosión en sus ganancias.

También han sacado partidos los radicales, esos que como decía Pessoa no tienen conciencia de nada, porque ni siquiera tienen conciencia de que no tienen conciencia. En nombre de Dios, la democracia, la libertad, el nacionalismo y cualquier otra excusa, han inflamado las pasiones a la vez que sepultan la razón. Cinco años después del bombardeo el mundo sigue secuestrado por radicales para quienes un columna de humo negro es señal de progreso.

Y lo peor de este lustro son las cosas que todavía se escuchan. Dos chicos con torso desnudo y cadenas de oro colgando de sus cuellos conversaban junto a las lápidas. “¿Cómo acabamos de una vez con esta guerra?” preguntaba uno. La respuesta de su amigo fue contundente. “Volándole la cabeza al enemigo, como hago en mi computadora jugando Kuma War”

3/13/2008

ALIADOS


Una revolución se viene cocinando en distintos lugares del planeta. Asuntos del destino me acerqué a ella, y les confieso, impresiona esta maravillosa confabulación que de alcanzar sus objetivos podría darle un giro al mundo en que vivimos. Esta revolución desea cambiar nuestras conciencias para así transformar la humanidad. El asunto es serio, y con la tecnología disponible, este movimiento opera ya en todo el globo, propagando su mensaje como un virus. Es la Alianza para una Nueva Humanidad, una iniciativa fundada por individuos como el juez Baltazár Garzón, el Dr. Deepak Chopra, el músico Ricky Martin y el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, entre otros.

La dinámica resulta sencilla: la persona se convierte en parte del cambio al transformar su conciencia, lograr una diferencia en su comunidad a través del servicio y compartir su pasión interconectándose con otros. De una forma que combina lo espiritual con lo pragmático, la Alianza se propone cambiar la misión, prioridades y relaciones entre individuos, corporaciones y países. Suena utópico, pero como me dijo Deepak Chopra en una entrevista: si crees que es posible, entonces lo será.

Con una visión de unidad en medio de las diferencias, la Alianza busca soluciones creativas a cuatro de las tendencias globales que están definiendo nuestro presente al preguntarnos: ¿escogemos la guerra o la no violencia?, ¿pobreza o equidad?, ¿degradación ambiental o sostenibilidad?, ¿discriminación o Derechos Humanos?. La opción es nuestra, y el deseo de esta Alianza es crear una nueva narrativa para la humanidad donde la solidaridad, el amor, la compasión y la paz sean las líneas directrices. Si desea más información, puede visitar www.anhglobal.org  

¿Muy comeflor? Quizás si, pero quizás también, muy cierto. Si aceptamos que creamos al mundo con nuestros pensamientos, y que esos pensamientos moldean nuestra percepción de quienes somos y el mundo en que vivimos, entonces la Alianza apunta a la raíz de todos los conflictos y triunfos que hemos tenido como especie: la conciencia individual. Y si podemos llevar esta conciencia a un nivel superior, entonces podríamos sintonizarla con el colectivo, y por qué no, con ese universo del cual sabemos que no somos su centro. www.elibravo.com/caldo.php

3/09/2008

EL VIRUS NACIONAL


El nacionalismo es argumento para todo, especialmente para las grandes manipulaciones. Música para oídos militantes, se vale de verdades a medias para impactar el corazón de los ciudadanos. El resultado suele ser un sarampión colectivo que aparte de fiebres y delirios, suele dejar sus marcas en la piel. El nacionalismo es como un venda en los ojos: nos impide ver más allá de las narices.


En su constate huída hacia adelante, Hugo Chávez juega ahora la carta nacionalista en su intento de polarización doméstica y regional. Como señala Boris Muñoz en su Carta desde Caracas para la revista Gatopardo, Chávez es un líder que sale de sus problemas creando otros mayores, un agitador de oficio que depende del impacto para distraer la atención. Con una gestión malherida, inflación sobre el 5% en los dos primeros meses del año y unas elecciones en ciernes, su apuesta es revolver las fibras del venezolano alertando que ante las amenazas del exterior, solo la unidad monolítica podrá salvar la patria. Por ello intenta teñir las pasiones con el rojiverde de la revolución, ese cóctel cívico-militar que hasta ahora solo ha dejado una profunda resaca.


El conflicto con Colombia viene escrito con ese guión nacionalista, aderezado seguramente por ciertas sub-tramas que no deben ser desdeñadas, como las presiones de la industria armamentista que ha encontrado en Venezuela un cliente de excepción, e igualmente, en Colombia, un mercado a largo plazo. Ciertos círculos de negocios en Moscú, Washington y Minsk, deben leer las noticias de esta crisis con un interés nada santo: a mayor retórica, más posibilidades de asegurar otro contrato de fusiles, aviones o municiones.


Una de las pocas vacunas contra el nacionalismo es una verdadera democracia, pero aún así, podemos decir que es parte de la condición humana contraer esta enfermedad. Ecuador y Colombia han experimentado sus brotes en estos días, y para el presidente Uribe, una alta temperatura en el fervor nacional ante las acciones de la guerrilla y de Venezuela puede ayudarlo en su interés por conseguir otra reelección.


Lo peor del nacionalismo es que pocas personas son capaces de diagnosticarse. A diferencia de la gripe, este virus crea la ilusión de que a pesar de los malestares se está mejor que nunca.


3/04/2008

UN AMERICANO EN PYONGANG


Casi trescientos gringos aterrizaron en Corea del Norte dispuestos a conquistarla. En lo que ha sido la incursión del mayor contingente de estadounidenses después de la guerra del 50, la Filarmónica de Nueva York interpretó en el Gran Teatro de Pyongyang la música de Dvorák, Wagner, Bernstein, Gershwin, y lo más sorprendente, el Star Spangled Banner ante una audiencia de burócratas, oficiales de alto rango y diplomáticos. Cuando la orquesta cerró con Arirang, una pieza clásica del repertorio folklórico coreano, algunas lágrimas brotaron en la sala. Como un puente sin palabras, la música fue capaz de saltar todas las barreras ideológicas. Al finalizar los aplausos sonaron por más de 5 minutos.


“Podemos decir que fue una misión cumplida” comentó el director Lorin Maazel tras el recital “y quizás hayamos logrado instrumentar la apertura de una puerta”. Ojalá, aunque en la Casa Blanca el comentario fue que un concierto no cambia la historia y Corea del Norte tiene tareas pendientes con la democracia y el desmontaje de su programa nuclear. En Pyongyang el concierto fue televisado, pero la radio, el verdadero medio de poder, hizo mutis absoluto y la prensa controlada por el gobierno relegó la reseña a páginas internas, desplegando en primera plana el ramo de flores que Kim Jong Il envió a Raúl Castro para felicitarlo por su nuevo cargo.


¿Virtuosismo perdido en el aire? Lo dudo. En este mundo globalizado son los cambios sutiles los que dibujan grandes sucesos y no hay mejor estrategia para desmontar una tiranía que inyectar en la gente una pasión por lo sublime, la justicia y la libertad. Aislar a Corea del Norte, como se ha aislado a Cuba y Birmania, o en el pasado se hizo con China o Rusia, solo enquista el poder en el corazón de los pueblos. Para los músicos clásicos norcoreanos, acostumbrados a interpretar melodías nacionalistas y alabanzas al líder, esta fue una oportunidad ideal de tocar de primera mano, literalmente, la corriente universal del arte en un mundo que cada vez se hace más pequeño y dinámico.


Y para el año que viene Eric Clapton ha sido invitado a Pyongyang. Dicen que Kim Jong-Ill es fan de “manos lentas”. Para una nación donde el rock y el pop están prohibidos por ser mala influencia, este es un gran cambio. Quizás la experiencia china le está abriendo los ojos a la élite norcoreana.


Habrá que ver sus rostros cuando Clapton toqué los acordes de Cocaine